Perros salvan la vida de una niña de ser abusada. Le arrancaron dos dedos y prácticamente le desfiguraron el rostro al…

Lo llaman “el barrio bravo”, se encuentra en la ciudad de México y debido a los altos índices de delincuencia, Tepito es uno de los barrios más temidos, pues los moradores de este lugar están acostumbrados a vivir así, son pocas las personas que se atreven a meter las manos a la hora de una ataque, pero esta niña corrió con suerte…

Se dirigía a la escuela, era muy temprano, regularmente su madre la acompañaba a mitad del camino pero esta vez no la pudo acompañar como siempre, así que le dijo a Fabiola su hija que se fuera sola, de todos modos en cualquier momento podría pasar alguno de sus compañeros con el cual podía irse juntos a las escuela…

Todo marchaba bien hasta que pasó justo por aquel lugar baldío, parecía interminable, se sentía el aire frío en su rostro y mientras aceleraba el paso sus labios morados temblaban de miedo, iba un poco distraída, mirando al piso y jugando con sus manos para darse calor, cuando inesperadamente sintió como taparon su boca fuertemente y la tomaron por la espalda, ella trato de gritar pero apenas y se alcanzaba a escuchar.

Un Hombre la había llevado al callejón de al lado, aventó la mochila y sin piedad rompió desesperadamente su uniforme. Fabiola comenzó a gritar con un llanto incontrolable, tenía mucho miedo, ese hombre la estaba manoseando por todas partes y al mismo tiempo la golpeaba a puñetazos.

Su maldad estaba a punto de terminar, Fabiola ya no podía más, intento moverse pero su cuerpo no le respondía, estaba muy agotada y lastimada, así que tendida en el piso susurró “Por favor déjeme que me vaya ya no puedo más” pero al hombre parecía causarle chiste verla suplicando, se paró, desabrocho su pantalón y al quitarse el cinturón la golpeó repetidas veces, fueron tan fuertes los gritos que se escucharon aún más, y de pronto más de 6 perros callejeros lo atacaron con toda la rabia, ni siquiera pudo pararse mientras unos mordían sus piernas, dos prácticamente desfiguraron su rostro en minutos.

Fabiola se arrastró unos cuantos metros para pedir ayuda, afortunadamente un hombre iba pasando por ahí y fue quien la auxilió, llamó a la ambulancia, después a la policía.

El abusador se encontraba casi inconsciente, pero aun así lo esposaron y subieron a la patrulla, ahora se encuentra en espera de una sentencia de 16 años de prisión por el delito de abuso sexu@l.

Mientras que Fabiola se encuentra en recuperación después de haber pasado tres días en terapia intensiva con una fiebre incontrolable, sin embrago aunque su cuerpo sane, el dolor se quedará en su alma por el resto de sus días y nunca volverá a sentirse segura caminando por las calles, pues la manera en que ese hombre la humilló no tiene nombre, pero lo que duele más es que hayan sido esos perros sin hogar, hambrientos y maltratados los que arriesgaron todo por salvarla…

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